dissabte, 25 de juliol de 2015

reseña

Reseña de Alex Vargas, Cotidiano delirante
Ediciones Atlantis
Por Carmen Diez Salvatierra
Una ópera prima que curará las grietas de los corazones más sensibles.  

Estamos ante una ópera prima en la que cada página desprende una sensibilidad demasiado contagiosa. Cotidiano delirante es un libro de relatos acerca del fracaso, la impotencia, el miedo y el amor. Temas igualmente universales en los que cualquier lector o lectora se verá fácilmente reflejado. Precisamente ese es uno de los puntos fuertes de esta colección de relatos escrita en un momento de desorientación personal y profesional de su autor. No en vano uno de los personajes afirma, en cierto momento: “Intento escribir mi desilusión, expresar mi súbita caída”.

Existen, por tanto, evidentes tintes autobiográficos. El personaje de Alex aparece en varios de los relatos, a pesar de ser un pseudónimo. De esta manera, el autor nos habla de las mil caras de la soledad en una gran ciudad como Barcelona, donde todo parece diluirse y camuflarse, donde las vidas personales no importan demasiado.







Cualquiera habrá vivido situaciones semejantes y, muy probablemente, se habrá sentido como l@s personajes que habitan en “Afinidades”, “Vacas flacas”, o “Cicatrices”. Otra cuestión es transformar en literatura los demonios internos. Eso sí es más complicado.

“Cicatrices” es el último de los relatos, y llama especialmente la atención por constituir en sí mismo una novela corta, dada su extensión de casi cien páginas. En ella, el autor hace de la literatura el germen del amor entre dos personas que acaban de terminar sus respectivas relaciones y que no encuentran trabajo. De esta forma, la literatura constituye siempre un ejercicio vivificador: se convierte en refugio y consuelo de l@s inadaptad@s y en nexo de unión entre personas a priori muy diferentes, como son Andréu y Amanda.







Si algo tienen en común todos los relatos es que son el resultado de una reflexión muy profunda de quien se ha visto llamado a habitar el subsuelo dostoyevskiano y la derrota bukowskiana. Sus personajes, que a veces saltan de un relato a otro, son hombres y mujeres desubicad@s en un mundo que quizá ha empezado a ir demasiado rápido. Aunque no sería justo olvidarnos de los divertidos personajes de “Memoria histriónica”, cuyo protagonista, un borracho, se atreve a tocar canciones profanas en el órgano de una iglesia, provocando el caos entre los feligreses.






 
Aun así, en todos los cuentos subyace un trasfondo romántico, en la acepción original del término. Un romanticismo idealista y antiburgués, que se revela contra los imposibles, que intenta hacer de la vida un lugar más habitable.  

En definitiva, en todos los relatos se aprecia, con demasiada evidencia, las consecuencias humanas de una crisis voraz y de un sistema de producción que exige a l@s ciudadan@s cada vez más volatilidad, más versatilidad y más competencia entre ell@s. Consecuencias como la ansiedad o la depresión que los personajes intentan combatir acercándose a la naturaleza y a otros seres humanos a través de la compasión y el amor.  

Cotidiano delirante es una obra recomendada para toda aquella persona solitaria, deprimida, fracasada o sencillamente parada. Gente que se sentirá menos sola cuando conozca a unos personajes de gran ternura que, sin embargo, parecen no encajar en la sociedad actual. Porque no son eficaces, porque no son productivos, ni frívolos, ni superficiales; gente a la que le afecta el entorno, las relaciones interpersonales; gente que piensa y siente demasiado, demasiado para este mundo, y sobre todo demasiado para la época que les ha tocado vivir. Es por eso que nos deja frases tan impactantes como esta:

“Al que vive en la utopía solo le deseo una cosa: que pueda morir con ella, que no se le desmonte por el camino”
Ojalá.







El autor:
 
Alex Vargas cursó el Bachillerato de Letras. Después se dedicó a trabajos diversos hasta que decidió dedicarse a la literatura. De esa época de desorientación nacen sus primeros relatos, los de un hombre autodidacta amante de la lectura. Igualmente, su experiencia personal le ha servido de instrumento para la escritura de Cotidiano delirante.

Y ésta ha sido la primera reseña que me han escrito personas ajenas al libro, redactada por el +Universo La Maga. Estoy muy contento de su contenido y he decidido compartirla en mi blog, para que éste mi espacio sea también una pequeña ventana abierta a mi recién estrenada carrera literaria. Os deseo un buen fin de semana y un feliz agosto. Nos leemos........



dissabte, 18 de juliol de 2015

hielo






El mundo se había quedado mudo. Al menos así me lo parecía, pero también podía ser el silencio de aquellas dunas movedizas que aquel día estaban quietas. Me costó tres días llegar al bosque, un bosque reseco y sediento cuyas hojas estaban sepultadas por la arena que transportaba el aire. Pero aquel silencio continuaba, no se rompió al llegar al bosque, ninguna criatura, ni siquiera el  viento emitía sonido alguno, el mundo se había quedado mudo...llegué a una cueva cuya entrada estaba tapada a medias por el cadáver de una enredadera, y allí me dispuse a pasar la noche, sin más compañía que una fogata y mis pensamientos. Qué espectáculo, el fuego, cómo chisporroteaban las ramas secas, como alumbraba la que iba a ser mi casa aquella noche. Lo que viví lo viví como una alucinación, pero una alucinación más real que mi propio pasado. Cómo la hoguera se transformó, pasando a ser un racimo de llamaradas multicolor, con todos los colores del arco iris, tan brillante que tenía que mirarla prácticamente con los ojos cerrados, para no quedarme ciego con su resplandor. Así pasé décadas, siglos y milenios, pero cuando la fogata se consumió recuperé al momento la noción del tiempo. Y salí de la cueva y el mundo se había transformado en hielo...y caminé hacia el desierto y no hallé más que piedra congelada. ¿Cuanto tiempo había pasado contemplando la hoguera...? Lo intuí cuando miré mis manos, y no hallé más que huesos.







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dissabte, 4 de juliol de 2015

las rimas solitarias vol.6

1


Estimo la teva pell, 
alba com el marbre...
...estimo com acluques 
els ulls al mirar-me...
...estimo els teus cabells,
negres com la nit...
...estimo ser aquí,
enganxat al teu pit.
Estimo la fugida 
dels minuts que moren...
...la corba alpina 
dels teus malucs amples...
...estimo fingir
que som més que amics...
...i que em diguis adéu
amb un somriure amable.








2


Adoro tu piel,
blanca como el mármol...
...adoro como entornas
los ojos al mirarme...
...adoro tus cabellos,
negros de azabache...
adoro estar aquí, 
gimiendo a tu lado.
Adoro la huida 
del tiempo que muere...
...la curva alpina
de tus anchas caderas...
...adoro fingir
que lo bueno si breve...
...y que tus ojos concedan
nuevas promesas.








Posdata: un poema en catalán con su traducción (libre) al castellano, que mi blog estaba ya perdiendo su esencia bilingüe. Besos a todos, poetas y lectores de las redes.




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