dissabte, 23 de maig de 2015

poemas en clave de tuit vol.11

Tus ojazos pensativos me traen de cabeza. ¿Ofrecen más de lo que tienen o esconden más de lo que cuentan? El misterio más bello que afronté en mi vida, insinúas galeradas de buena poesía. Ojos de uva, de almendra, de avellana, de ciruela; densos como la maraña espinosa de una selva.








Concibió la vida como un estallido, un terremoto, un feroz frenesí...pero el insomnio ha llegado, su cama ha macerado, noches perdidas en fútil trajín. Forma en su mente el rostro anhelado que traiga el remedio a su ansia pueril. Sexo salado, palabras sensatas, copas de vino y fiebre de abril.







Poco recuerdo de aquel aciago día: un otoño macilento desmayado en la arboleda, un tapiz fragmentado de nervios y dobleces...tu cuerpo estilizado caminando hacia la fuente, tu pañuelo anticipando la inminencia de la huida...quizás, tal vez, mi brazo anquilosado perdiendote de vista.







Puse una peli con acento italiano, y dijiste quita eso, sólo son esquelas; rocé tu muslo con la palma de mi mano, y muy lentamente te abriste de piernas. Seamos franceses, dije enseguida, como eso que me haces los domingos por la noche; tu risa fue el telón que ocultó la escena, el sexo primerizo es el mejor deporte.






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dissabte, 9 de maig de 2015

presentación

Hola a todos, compañeros de las redes. Hoy quiero hablaros, aunque sea con cierto retraso, de lo que fue la presentación de mi primer libro de relatos, "Cotidiano Delirante". Fue bien cerquita de mi casa, todo un lujo, en el café Salambó, un bar del barrio de Gràcia que suele ceder su espacio para eventos de este tipo.







Y allí que me presenté unos días antes, para ver la presentación de otro escritor, y así hacerme una idea de cómo estructurar la mía. Vi que lo más adecuado era centrarla en una sinopsis de los relatos que conforman mi libro, y al día siguiente, con una buena resaca, porque los conciertos de los amigos no perdonan (y qué difícil es escribir con resaca, ¿verdad?), escribí un discurso que podréis leer al final de este post.


La presentadora, +Elia Tabuenca, una colega que también ha publicado con Ediciones Atlantis, resumió la ideosincrasia de nuestra editorial y su apoyo a los escritores noveles. Luego me tocó el turno a mí, y recité mi discurso con cierto nerviosismo, pero los nervios se fueron esfumando a medida que leía. Estábamos en familia, y la presión no era excesiva, hasta me atreví a hacer un inciso para interactuar con los amigos allí presentes.







Unos amigos realmente impagables, que no me fallaron en el día de mi estreno. Llenaron la sala, y al fin saldrán de dudas sobre cómo escribo o dejo de escribir (llevo muchos años dándoles el coñazo, je, je). Mencioné a alguno de ellos, a los que por una cosa u otra han influido en mi trayectoria creativa, y luego fuimos a tomar unas cervezas para celebrar mi debut en el mundo de la literatura.







Quien tiene un amigo tiene un tesoro, quien tiene veinte...¿y qué más podría deciros? Que estoy muy ilusionado, pero que trato de mantener los pies en el suelo...la vida tiene cosas curiosas, tremendamente irónicas, como descubrir con veintiséis años que escribes medio bien, que decidas entregarte a muerte a ello, y que al cabo de dos años estalle la burbuja y que los libros de primera mano se conviertan en artículos de lujo...no espero hacerme rico escribiendo, pero al menos, como han dicho tantos antes que yo, he encontrado mi sitio en el mundo. Y ahora, el discurso...


"Para empezar quisiera hacer mención al título de este libro, "Cotidiano Delirante", ¿por qué titularlo así? Quizás porque soy consciente de que lo cotidiano es lo que acaba modelando el imaginario de un escritor, porque los escritores trabajamos las veinticuatro horas del día, nunca sabemos qué es lo que va a aportar nuevas ideas a los textos en los que estamos trabajando o que están empezando a fraguarse en nuestra imaginación; las lecturas, por supuesto, que son la mayor fuente de inspiración, sin leer mucho es imposible llegar a ser escritor, pero también un película, una conversación con un amigo, el estribillo de una canción, una pintada en la calle, una noticia en el periódico, un sueño interesante, porque a veces trabajamos incluso mientras dormimos...la lectura, la experiencia personal, la capacidad de observación, son la tríada que nos acaba convirtiendo en escritores, si ya llevábamos dentro la pasión por contar historias, tanto reales como imaginadas. Y se me ocurre también que la literatura está hecha de anhelos o deseos, y de caminos que no se recorrieron; algunos de los personajes de este libro bien pudieran ser proyecciones de mí mismo, viviendo vidas que decidí no vivir en mi determinación obcecada por convertirme en escritor y vivir momentos como el de hoy. Y sí, la literatura también se nutre de nuestros deseos, porque si algún día se llega a saber que he acabado dedicándome a la literatura romántica sin haber tenido pareja en mi vida, creo que a más de uno se le podría escapar una sonora carcajada; pero la mente es así, lo que no tiene se lo imagina, y a veces una carencia puede convertirse en el motor de nuestra capacidad de fabulación. No voy a hablaros aquí de estructuras y de técnicas narrativas, siempre escribí por instinto y por sentido del ritmo, y en esa manera de trabajar instintiva espero que se encuentre mi originalidad y mi frescura, si es que la tengo. Quizás podría deciros algo de los cuentos, hablar del mensaje que encierra cada uno de ellos.


El primero, "En tus Ojos me Encuentro", es uno de esos caminos que podría haber recorrido y no recorrí; una pareja de artistas frustrados que han de ganarse la vida como buenamente pueden, y que paradójicamente hallan en la  poesia y en la música el consuelo por no haber podido ganarse la vida con ellas. Este cuento encierra una idea que hace tiempo se instaló en mi mente: que el arte es el alimento de la memoria, que no hay nada como las palabras bellas para retener en nuestra mente todo lo bueno que hay en nuestras vidas.


El cuento que da título a este libro, "Cotidiano Delirante", es una parodia de una de las leyes más famosas del mundo de la física, la ley de Murphy, que curiosamente ha alcanzado su vigencia sin tener ningún valor científico. Michel, el protagonista de esta historia, al que puse ese nombre en homenaje a uno de los mejores escritores actuales, el francés Michel Houellebecq, se ve atrapado en una exasperante sucesión de accidentes cotidianos, que le van robando la energía hasta dejarle frente a frente con el retrato de su exmujer. Al cuento le gustaría ser un manifiesto contra la apatía y la abulia, porque considero que la apatía es uno de los males del siglo, la causante directa de que a veces no alcancemos nuestros objetivos en la vida y de que matemos el amor de las personas que nos quieren. Como decía Nietzsche, para hacer algo en la vida hay que matar al demonio de la pereza, y Michel se da cuenta de ello cuando ya no tiene donde agarrarse.







"Ansiedad" y "Afinidades" forman un díptico, donde se presenta mi alter ego, el que va a ser protagonista de muchas de mis historias. El que este personaje lleve el nombre del autor no quiere decir que las historias donde aparece sean reales. Por supuesto que algo de realidad hay en ellas, pero parafraseando a los estudiantes de periodismo, no hay que permitir que la realidad te estropee una buena historia. Digo esto para dejar claro que las historias donde aparece Alex Vargas no son autobiográficas, aunque pueda parecerlo, Alex es un personaje utópico, tengo intención de convertirlo en un personaje utópico; un personaje que se meterá  en casi todos los lios en que puedan haberse metido los miembros de mi generación, para así ofrecer una visión literaria de lo que muchos han calificado de "generación perdida". En "Afinidades" se relata un amor que pudo ser y no fue; un amor que ha sobrevivido una década pero al que se le pasó su momento, y que perdido ese momento ya no puede volver atrás. Es la historia de una persona con problemas psicológicos que se aferra desesperadamente a lo único bueno que le queda en la vida, a un primer amor que ya no tiene razón de ser porque, repito, se le pasó el momento, y si las cosas no se hacen en su momento por norma general nunca llegan a ser.


"Vacas Flacas" es un relato luminoso, en el que ensayo una prosa poética que siempre me ha gustado usar, sobre todo en los relatos donde la Naturaleza es protagonista. Relata una anécdota que podría ser real, y tiene una intención bastante ambiciosa; estoy un poco harto de los artistas del no future, es decir, de los escritores y cineastas que siempre están explorando el lado más oscuro del ser humano. Creo que la peligrosa realidad que estamos viviendo no da para tirar cohetes, pero un arte que esté aullando constantemente la inminente extinción del ser humano es muy poco constructivo; así como un arte que sólo hablara de bondad sería un arte ingenuo, el arte que sólo habla de lo peor que llevamos dentro es un arte tóxico. Es por eso que uso el ying-yang como fondo de pantalla de mi blog, porque mi intención es desarrollar una literatura de contrastes, blanca, negra y gris, con lo bueno y con lo malo; me fastidia que se diga que la bondad y los ideales son sólo vanidad, y contra esa idea haré lo poquito que puedo hacer , que es escribir cuentos como éste, con mensajes positivos que no siempre están presentes en la descarnada, y en ocasiones atroz, literatura actual.







El siguiente cuento, "Memoria Histriónica", es una pequeña broma, y como tal ha de entenderse; una anécdota familiar debidamente inflada y aderezada, que no tiene otra intención que la de hacer reir. Se presentan unos personajes que serán recurrentes en mis libros, a través de los cuales hablaré de un pueblo manchego en plena posguerra. Debo estos cuentos a mi padre y a mi madre, y sé que serán los primeros en sentirse orgullosos, y sobre todo sorprendidos, por verlos impresos en papel.


Y por fin el último cuento, "Cicatrices", el cuerpo y el alma de este libro de relatos...no sólo por su extensión, sus casi cien páginas abarcan prácticamente la segunda mitad del libro, sino también por su contenido, otro camino sin recorrer en el que he volcado gran parte de esos anhelos de los que hablaba en la introducción; "Cicatrices" es una historia de amor, dura y descarnada pero también muy dulce, entre un hombre y una mujer que se conocen gracias a la literatura. Es una historia de dos personas castigadas por la vida que encuentran en el otro la medicina perfecta para curar sus heridas. Es un relato cuya idea germinal nace de un libro de John Fante, "Pregúntale al Polvo", donde uno de sus personajes secundarios, Vera Rivken, tiene un problema similar al de Amanda, la protagonista de mi cuento; un libro el de Fante que hallé en casa de Oriol, un amigo aquí presente, y que quede esto como prueba de que para un escritor cualquier momento es bueno para inspirarse. Poco podía imaginarme que de aquella visita informal al piso de mi amigo sacaría un tesoro semejante, que sembró en mi cabeza la semilla para escribir este cuento tan emotivo. Los lectores juzgarán, no es el propio escritor el más indicado para valorar sus obras, carecemos de imparcialidad y tenemos nuestros textos triturados, pero yo dudo que en el futuro pueda escribir algo mejor que "Cicatrices"; quizás escriba algo similar, o algo diferente, pero no creo que pueda superar este canto desgarrado a las segundas oportunidades.







Ésta es la sinopsis del libro, poco más podría añadir sin estropearos las sorpresas...me he acordado de tantas cosas en estos días de espera...he recordado que tardé más de cinco años en escribir el libro, que se dice pronto; desde el verano en que escribí "Cotidiano Delirante" hasta el otoño en que escribí "Cicatrices" pasaron eso, cinco años largos en los que no paré de leer y ver películas, de documentarme en definitiva. Cinco años que culminaron una tarde en el parque de la Ciutadella, donde me hallaba descansando y contemplando su hermosa fuente; la inspiración me llegó en aquel momento, como un latigazo, y salí corriendo hacia mi casa para escribir tres esquemas que curiosamente aún no han sido transformados en cuentos. Trabajar es importante, sí, pero quisiera introducir un matiz, porque leí que estos golpes de inspiración no surgen mientras se trabaja, sino en los momentos de descanso. Cinco años, que recuerdo como una sucesión irregular de esperanzas y de angustias, años de aferrarme a una fe cuyos cimientos se hicieron sólidos al completar este libro. He recordado éstas y muchas otras cosas...he recordado que siendo un adolescente me leí el Frankenstein de Mary Shelley en una noche, casi del tirón; he recordado mi viaje a Menorca, en cuyas calas escribí los cuentos que me dieron confianza en mis posibilidades; he recordado que escribí tres cuentos a lápiz, y que me maten si entiendo por qué lo hice; he recordado la fuente del parque y el nacimiento en mi mente de la inventiva; he recordado la depresión que sufrí al terminar "Cicatrices", que sólo pude superar escribiendo otro cuento; he recordado que añadí la poesía a mi repertorio por pura casualidad, porque Ignasi me mandó el enlace de la red social de artistas del diario El País y decidí rimar los textos. He recordado un cuatro de julio, en que un amigo y yo conocimos a una italiana preciosa que me sirvió de modelo para el personaje de Fiona. He recordado las tertulias de mi voluntariado, que me sirvieron para bosquejar a la abuela de Andréu. He recordado que las armas más potentes de las que dispone un escritor son la tolerancia y la curiosidad. Y por último, y esto es lo más importante, he recordado que tengo unos amigos en los que puedo confiar. Bueno, no tengo nada más que decir, ¿queréis que os lea un poema? Sí, sí, sí...".


Pero curiosamente no recité ningún poema...había añadido un par al final del discurso, pero entre las preguntas que me hicieron y la venta de los libros, que fue algo mejor de lo que esperaba, nos despistamos un poco todos y los poemas se quedaron en el limbo. En la próxima presentación ya veré si los recito, todo depende de cómo vaya la cosa. En todo caso, este discurso sirve para transmitir una idea de cómo es el libro y de cómo es quien lo escribió. Os deseo un buen fin de semana a todos los que os paséis por aquí a leer, sois siempre bienvenidos. Un abrazo, y que las musas sean propicias...