divendres, 19 de setembre de 2014

Vicky

Busco con mirada cansada el retrato de mi exmujer, antes de recordar que lo estrellé contra el suelo durante una de las interminables fiestas de mi hija. Fue un acto liberador, pero no me salvó por mucho tiempo de los accesos de melancolía. Cada vez me despierto más temprano, sobre todo los domingos, no sé si lo hago para mostrarle una alternativa a su conducta o por representar tristemente el papel de mudo dedo acusador. Las llaves chasquean en la cerradura y la puerta se abre. Como de costumbre no saluda, va derecha a la cocina a beber algo de zumo. A veces ni se acuerda de volverlo a meter en la nevera. Voy hacia la cocina, sin ganas de conflicto, simplemente a constatar con mis propios ojos lo que he visto tantas veces.

-Hola Vicky.
-Hola papá.







     Me da la espalda, bebe su zumo a pequeños sorbos, con una mano apoyada en el borde de la pica. Deja espacio para que yo pueda llenar un vaso de agua.

-Dame un beso al menos. ¿No es un poco tarde para volver a casa?
-Es que hemos ido a desayunar.
   
     Se gira y me besa, ahora su pelo es azul, de espaldas es rojo; veo sus ojos agrandados y brillantes como dos focos y sus mandíbulas tensas y apretadas.

-Me voy a la habitación.
   
     No falla, es como un reloj, cada sábado la misma historia. ¿Y cómo esconder ciertas cosas a una persona nacida en 1965…? Se podía engañar a los padres de posguerra, los de la siguiente generación tuvimos información de primera mano. Y si su madre estuviera aquí, ¿qué haría? ¿Actuaría, trataría de meterla en cintura, o se lavaría las manos…? Vaya pregunta más estúpida...desde la butaca del salón escucho el ritmo apagado pero machacón de su música preferida, ahora fumará y fumará hasta que le entre el sueño, y yo seguiré aquí, sentado, haciéndome preguntas más o menos estúpidas…luchando por buscar la calma, y para que este pacto de silencio que nadie acordó no me sofoque y se desborde, ahogándonos a los dos.



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dimarts, 9 de setembre de 2014

arroz amargo

¡Hola a todos! Un poema mío ha sido seleccionado en el III Concurso de poesía organizado por la página de Facebook Diversidad Literaria, “Versos en el aire". Formará  parte de la antología que llevará el mismo nombre, y quiero compartir mi poema y un par de links con vosotros, por si a alguien le pica la curiosidad y quiere ver el nombre de ganador y finalistas o comprar un volumen de dicha antología. Pero primero el poema, es muy cortito, en el concurso los pedían así, que no superasen las diez lineas. Ahí va...



ARROZ AMARGO


Lo último que captaron mis ojos moribundos
fueron seis mujeres trabajando en los campos.
Seis mujeres mudas, menudas, de ojos rasgados,
convertidas en mi última estampa del mundo.
 Mi espalda se hundió en los campos preñados, 
en aquella alfombra anegada cosida a la tierra,
regada de esencias de mares lejanos,
de sueños soñados en tierra extranjera.
Y el Sol cubrió de fuego el arcón de mi memoria,
que expiró prontamente, triste diva pasajera.








Si alguien quiere ver la lista de seleccionados, clique este link:


Si alguien quiere hacerse con un volumen de la antología, clique este otro:



Y bueno, eso es todo. Espero que os guste el poema y que os guste la foto. Es agradable ir dando estos pequeños pasos como escritor y compartirlos con la gente que me lee. Un abrazo a todos, de puro agradecimiento. Nos leemos.



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dissabte, 6 de setembre de 2014

jaula vacía

Era extraño, decididamente extraño, ver aquellas cajas de cartón de todos los tamaños posibles en el recibidor de la casa. Quim había embalado todas sus pertenencias, en aquellas cajas estaban su ordenador, su guitarra, sus estanterías, sus discos, su ropa…toda una vida embalada, pensaba su madre mientras sumergía y rescataba la bolsa de manzanilla de la taza de agua hervida, toda una vida de veintitantos años metida en cajas. Quim apareció en ese momento por la puerta abierta, ni siquiera miró en dirección a su madre, dobló las piernas, izó otra caja con los brazos y echó a caminar hacia el ascensor. Ángela llevaba días sin entrar en la habitación de su hijo, sentía una especie de opresión en el pecho al ver la estancia vaciada, era como si hubiera pasado por allí un ciclón y hubiera arrasado con todo, pero lo único que había pasado era el tiempo, aunque no a gusto de todos. Se quedó mirando la fina llovizna que empañaba el cielo y pensó en su marido, con él vivo la cosa sería diferente, podría tomar distancias, podría tomar la decisión de su hijo con una mezcla de eso, de distancia y de orgullo…tan joven y ya con las ideas tan claras, pero es que claro, una pérdida tan prematura como la que habían sufrido le había cambiado el carácter, le había hecho mayor de golpe, pobre muchacho. Luego se quedó con la mente en blanco, se detuvo incluso el movimiento de yoyó de la bolsa en la taza, miraba la lluvia y no pensaba en nada. Fue la voz de su hijo la que la despertó con una información algo más práctica.

-El maletero está lleno, mamá, volveré si puedo por la tarde, y haré otro viaje.
-No me moveré de casa, no te preocupes.
-Además he de irme ya, Clara me estará esperando para comer.
-No te preocupes, hijo, nos vemos luego.
-Hasta ahora.
   
     La corpulenta figura de su hijo despareció con una caja en los brazos, el silencio volvió a la casa. La madre bebió un sorbo de manzanilla y se quemó los labios. Su mirada restó estática mirando la jaula vacía donde antes cantaba un periquito. Ya estaban todos, todos los que a fin de cuentas iban a estar. La madre, la taza, y la jaula vacía.







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divendres, 5 de setembre de 2014

Invierno humano, de Kiko Labiano

Título: Invierno humano, de Kiko Labiano

Recientemente publicado, Invierno humano es un libro que cubre todas las expectativas de los amantes del género narrativo extremos. Adaptado a un supuesto apocalipsis terminal, el libro se desarrolla con maestría a través de los pormenores que su protagonista, Myka, deberá afrontar para sobrevivir en un mundo que se ha helado.
Con reminiscencias del mejor Cormac McCarthy, Invierno humano es un experimento completamente exitoso. Su autor, Kiko Labiano (España), aún a riesgo de introducirse en una sintonía que, por sus sensaciones extremas y marginales, puede quedarse corta o, por el contrario, perderse en el relato de la simple brutalidad, sale airoso, conduciendo al lector a través de una tensión narrativa que no da lugar al respiro. Tal y como corresponde a toda novela apocalíptica.
Partiendo de preguntas rompedoras que giran en torno al mismo interrogante, es decir: ¿Matarías por un trozo de carne? ¿Y por salvar a tus seres más queridos?, Invierno humano se desarrolla en un mundo apocalíptico devastado por el hambre, la soledad y rodeado de un bosque milenario, donde el joven Myka tratará de sobrevivir al tiempo que luchará para recuperar a su familia cautiva.
En este sentido, Invierno humano funciona como un torrente de sucesos increíbles que nos hará comprender que en esta tierra ya no hay sitio para la bondad, puesto que los límites de la sensibilidad humana, aquello que nos caracteriza, desaparecen cuando la propia supervivencia está en juego.
Invierno humano es un buen libro, que cumple con creces todos los preceptos de la literatura apocalíptica, esto es: dureza, intensidad, originalidad y conflicto. Una novela que no dejará a ningún lector indiferente.

Fuente: http://www.falsaria.com/blog/invierno-humano/