dissabte, 7 de desembre de 2013

2113

Año 2113. Los tratados en materia de ingeniería genética en la cumbre de Beijing de 2050 habían creado toda una gama de cruces genéticos fantásticos, y cualquiera que se diera una vuelta por el planeta Tierra a día de hoy tendría la sensación de haberse perdido en el rodaje de una película de Star Wars, o en un planeta fronterizo donde todas las razas de la galaxia tienen su representación, tales son las extravagantes formas que han llegado a adquirir los seres vivos de nuestro mundo. Un grupo de ellos, que trabaja en la construcción de un pozo acuífero al lado de una de las últimas zonas boscosas del planeta, hace días que está alterado, a causa de la extraña aparición en el bosque de una criatura extraña, una de las últimas humanas no modificadas, que suele pasear por las tardes entre las hayas del lugar. Ansiosos por acabar la jornada laboral, la última hora se les hace eterna, y en cuanto suena la sirena se reúnen en el sendero que conduce al bosque para esperar a la “Extranjera”. El primero en divisarla es el Hombre de Gelatina, una masa blandengue de fluidos azules con un cabezón enorme, que la ve entrar como de costumbre por uno de los laterales de la arboleda. Los cinco se ponen en marcha; el Hombre de Gelatina va primero, líder implícito del grupo por ser el que tiene la cabeza más gorda, seguido del Pulpo Amarillo, experto en manejar las palancas de la maquina de extracción. Tercero va el Androsauro, que ejerce de psicólogo laboral, cuarta la Serpiente Trepadora, encargada de explorar los conductos de ventilación, y por último Escaqueado, un impersonal personaje de materia dúctil y lilácea al que nadie en la explotación ha encontrado todavía una utilidad demostrable. Los cinco penetran en el bosque, siguiéndola a una distancia prudencial. Es un bosque hermoso, el último hayedo del planeta, donde la luz rebota contra las hojas y juega a dibujar sombras en el suelo, manchas oscuras que cambian de forma según la dirección del viento. La chica también es hermosa; tiene el pelo naranja, algo modificada sí que está, y largo, y se lo recoge en una espesa cola de caballo. Va tranquilamente vestida con una camiseta azul y unas bragas rosas, hace tiempo que la gente del planeta no se fija demasiado en esas cosas. Lleva algo bajo el brazo, algo así como una caja, los cinco engendros llevan días preguntándose qué podrá ser…de repente ella se detiene, no se ha dado cuenta de que la siguen, ser entes gelatinosos tiene sus ventajas, se tumba boca abajo en el suelo y abre la caja…sus perseguidores se asombran, se miran unos a otros asustados, ahora saben lo que es, es un libro, un libro, han visto libros en películas de época y en algunos documentales. Cinco largos minutos pasan observándola, todos menos Escaqueado, que está agachado detrás de un árbol con las manos en la cabeza, y poco a poco empiezan a hablar entre ellos: “Un libro”, “un libro”, “está leyendo”, “qué chica tan extraña”, “qué extraña”, “¿está leyendo o en realidad lo hace ver?”, “qué chica más rara”, “¿se lo preguntamos…?”. Los cinco avanzan lentamente, temerosos de asustarla, y mientras ella continúa leyendo, ajena al hecho de que, por vicisitudes de la historia y de las costumbres, se ha convertido en un bicho raro.




Ilustración de OROPIS



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3 comentaris:

  1. Es un cuento magnífico. Un texto denso y fluido al mismo tiempo. El contenido es muy interesante. Tienes madera de escritor. Enhorabuena.

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  2. Muy imaginativo Alejandro. Una interesante mezcla de fábula clásica, pasada por Moebius y Jodorowsky. Saludos

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  3. Curiosa historia. En el futuro ves a los lectores cómo bichos raros. Pues estaré encantada de ser uno de ellos, solo espero que no me metan en una jaula. Un saludo.

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