diumenge, 10 de novembre de 2013

poemas en clave de tuit vol.1

El aburrimiento fértil se cansa, me impulsa a asomarme a la ventana; los vidrios cerrados mantienen seca la casa…abajo, en el río, borbotean y explotan burbujas de agua, y los edificios multicolores muestran brechas en la cara…raras vacaciones, en que no salí de la casa.







Se sienta cada noche, jamás acompañada, en la misma butaca vieja y pelada; nadie sabe a quién espera, si es que espera a alguien, a veces parece que la han dejado olvidada. Bebe absenta, fuma un cigarro, sus ojos son líquidos y tristes...será simplemente que está cansada.







Sale lentamente al escenario, reanuda la farsa que representa a diario. Sentado en el taburete parece que esté llorando, nadie repara en que hoy no finge, son lágrimas con motivos sobrados; pero de pronto ríe, ataca el violín, arranca unos aplausos…es el drama del payaso.







Pasaba por la calle, congelado de frío, recordando los tiempos en que me dejaba su llave. Sólo unas palabras, siquiera una despedida, algo con lo que olvidar aquella época de mi vida…la única respuesta fueron dos sombras, él la cogía del talle, se besaban, y ella se reía.








He tenido un sueño esta mañana; entraba en el baño, y te sorprendía con la cara maquillada. No llevabas puesto más que el maquillaje, y me mirabas confiada, consciente de que el desnudo era el vestido que mejor te sentaba; ha sido muy duro volverme, y no hallarte en la cama.








Soy un astronauta muerto en el espacio; veo mil amaneceres cada día, mientras mi nave gira sin rumbo, despacio…veo planetas desconocidos, estelas de estrellas muertas, con los siglos me he vuelto paciente, un observador agradecido. Mi soledad es perfecta, como si jamás hubiera existido.








Agradable este camino, llano, ancho, sin peligro…el verde lo alfombra todo, jorobado como las ondas del río. Sólo mis piernas tienen prisa, quieren llegar a la cima, tienen sus esfuerzos algo del que huye de la vida. Lo que viva hoy, será sólo para mí mismo; tiene algo de espejismo.







Nada más dulce que lo nunca vivido; la piel quemando, tu aliento en mi boca, el día perdido. El sudor cayendo a goterones sobre la almohada; sexo mojado, cabello enredado, sangre callada. Y luego te duchas, te secas, te vistes y te marchas; me quedo aturdido, oliendo las sábanas.


Correr, correr, correr, el ansia empujando al cuerpo cansado, haciendo de todo un continuo pasado, como si la vida fuera una celda donde quedar atrapado. Correr, correr, reflejo condicionado, ¿y total para qué? Para descansar un momento, y ver que no estás a mi lado.


Aún era de noche y ya tenías que irte; te subías las medias y morían los reproches. Mi cabeza se hundió en la almohada, agotada de derroche; te escapabas sin remedio, quizás con otro hombre. Hice un esfuerzo, a la desesperada, y miré con ojos rojos el final de tu espalda; quise gritar tu nombre, pero la voz se ahogó en mi garganta.






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1 comentari:

  1. Es un género nuevo este de los poemas tuit. Es lo mejor del blog (según mi pretenciosa opinión). Gracias por visitarme.

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