dijous, 7 de novembre de 2013

ciencia-ficción

Dos superproducciones estadounidenses de ciencia ficción han llegado a nuestras pantallas en los últimos meses, “Gravity”, protagonizada por Sandra Bullock y George Clooney, y “Elysium”, en la que Matt Damon encarna al personaje principal.








Los efectos especiales creados por ordenador y la 3D están llegando a unos niveles de perfección inimaginables hace unos años, estas dos películas son una clara muestra de ello. La escena de “Gravity” en que la lluvia de basura espacial destruye el satélite ruso es absolutamente espectacular, de hecho la película es visualmente perfecta, una auténtica delicia para los fans de películas del espacio. Las vistas de la Tierra o del cielo espacial estrellado son increíbles, tanto que incluso transmiten al espectador el vacío que pueden llegar a sentir los astronautas en sus paseos espaciales.



Pero tanta magia visual había de tener su contrapartida, su lado oscuro. Tanto “Gravity” como “Elysium” presentan guiones endebles, más la primera que la segunda, pues al menos el argumento de “Elysium” arranca de una manera briosa e imaginativa. El primer cuarto de hora evoca las grandes obras maestras de la ciencia ficción, introduciendo de lleno al espectador en la historia y en el mundo caótico y superpoblado de pleno siglo XXII, pero luego se pierde entre la acumulación de escenas de acción y el festín visual que éstas implican.









Más guión y menos explosiones, sería mi reclamación, el exceso de escenas de acción va en detrimento del desarrollo de la historia. El cine ha cambiado, las posibilidades que se han abierto en el campo de los efectos especiales son tan vastas (querría hacer aquí una mención a “La Vida de Pi” y a su escena del naufragio), que los cineastas se han dedicado a explotar el filón y a crear auténticos monumentos visuales que poco espacio dejan para los buenos guionistas.




Puestos a ser puntillosos, “Gravity” ni siquiera es una película de ciencia-ficción, sería más bien una película de aventuras espaciales, puesto que no se desarrolla en el futuro, ni aparecen elementos fantásticos en ella. De las dos es “Elysium” la que recoge toda la herencia de las películas sobre hipotéticos futuros en el planeta Tierra. Su historia bebe sobre todo de películas como “Metrópolis”, la pionera, la película de Fritz Lang que alertaba sobre un posible conflicto de clases en el siglo XXI, de “Soylent Green”, en la que Charlton Heston y Edward G. Robinson se enfrentaban a un mundo superpoblado donde los alimentos y los recursos comenzaban a escasear , de “Blade Runner”, dirigida por Ridley Scott, que seguía con la tradición de ciudades superpobladas y catástrofes ecológicas, e incluso hacía referencias a una futura globalización, temas recurrentes en este género, ya que evidentemente son películas que aspiran a adelantarse a los acontecimientos.



En las películas americanas de los años cincuenta ya eran casi tópicos los temas de estas películas: la amenaza nuclear, la amenaza alienígena (los malpensados podrían afirmar que era una indirecta hacia los comunistas), el ecologismo, el pacifismo…parece ser que la ciencia-ficción, al ser un género en el cual se habla del futuro del hombre, haya contado con el idealismo como uno de los pilares básicos de su narrativa. Aquellas películas primitivas sentaron las bases de lo que iba a ser la patente de la ciencia-ficción durante la historia del cine.



La serie B (“Them!”, “Ultimátum a la Tierra”, “La Guerra de los Mundos”, “Tarántula”…) era divertida, pero más divertida era aún la serie Z. Había un humorismo en aquellas películas, más o menos encubierto, que las hace ideales para un día de resaca o para esos momentos inevitables de la vida en que la cabeza quiere tomarse un descanso. Recuerdo sobre todo una escena de “It! The Terror Beyond the Space”, en que el astronauta se aterrorizaba al ver al monstruo disfrazado en el todo a cien y tenía problemas para tirar el cigarrillo al suelo, se le había pegado la boquilla al labio, por lo que tenía que hacer prácticamente un cunnilingus al filtro para librarse de él. ¿Qué le llevaría al director a no volver a rodar la escena? Quizás no tuvieran dinero para más rollos de película, o quizás eran tan conscientes de estar rodando un soberano bodrio que no se preocupaban por los detalles. ¿Y Ed Wood, que sacó de la tumba a Bela Lugosi para que protagonizase “Plan 9”? Otra película delirante era “Devil Girl From Mars”, en la que una marciana macizorra y con un casquete en la cabeza confesaba que la guerra de sexos en Marte había desembocado en una guerra mundial y que los machos habían salido muy deteriorados del conflicto, por lo que había sido enviada a la Tierra a buscar “especímenes” en buen estado. En “Cat-Women of the Moon” unas mujeres-felinas-selenitas trataban de manipular a la única científica de una expedición recién llegada a la Luna para, apelando a su condición de mujer, que las ayudase en su intento de colonizar (y felinizar) la Tierra…qué puedo añadir…son películas que han de verse con ojos de niño, si no pueden provocar hasta la indignación del personal. Y han de dosificarse, ver muchas seguidas hace que pierdan la gracia. Pero la ciencia-ficción iba a crecer en la siguiente década, hasta llegar a su mayoría de edad.



   



En los sesenta, títulos como “El Planeta de los Simios” o “Soylent Green” la fueron dignificando, pero el género se hizo adulto con “2001. Una Odisea del Espacio”, con un genio incontestable como Stanley Kubrick detrás de la cámara. En “2001” se introduce un nuevo lugar común de la ciencia-ficción, la inteligencia artificial, la potencial amenaza de las máquinas dotadas de autonomía. Curioso que el último proyecto de Kubrick se titulase precisamente así, “Inteligencia Artificial”, la película del niño-robot que tuvo que completar Spielberg a causa del fallecimiento del genial cineasta, capaz de convertir un género marginal como la ciencia-ficción en excusa para crear una obra maestra.


Pero la joya de la corona, hablo subjetivamente, claro está, estaba por llegar, y fue “Blade Runner”, basada en la novela “¿Sueñan los androides con ovejas mecánicas?” de Philip K. Dick, el auténtico genio de la literatura de ciencia-ficción. El nacimiento de las emociones en el androide y la frase “He visto naves en llamas más allá del cielo de Orión” han pasado a la historia del cine. Películas como ésta arrancaron la etiqueta que arrastraba el género de ser un vehículo de mero entretenimiento.







Idealismo, pacifismo, ecologismo, alienígenas, inteligencia artificial, futuros catastróficos, feminismo espacial, marcianas atractivas (puede valer esto como indirecta a Jodie Foster), ésta es la herencia con la que ha tenido que trabajar “Elysium” para llegar al espectador. Desde luego que el cine ha cambiado, desde las rudimentarias películas de los cincuenta a filmes como “Elysium” hay un mundo, más de medio siglo y muchos avances tecnológicos, pero tengo la sensación de que las orgías de efectos especiales que vemos actualmente en los cines nos quitan muchas veces lo mejor que puede tener una película, sea del género que sea; un buen guión y una historia sólidamente construida. “Elysium” y “Gravity” son dos regalos para la vista, pero sus guiones son un poco flojos. Al menos los quince primeros minutos de “Elysium” dejan una puerta abierta a una manera menos ruidosa de hacer ciencia-ficción. Y bueno, nada más, tengan cuidado con las lucecitas extrañas en las noches sin Luna. Un saludo.







1 comentari:

  1. Hola Alejandro, me vi Gravity en el cine, en 3D, y la verdad que si, esas imágenes de la tierra desde la estación espacial son sublimes, son para alucinar, aunque no creo que encaje en el género de ciencia ficción. Me gustó la actuación de Sandra Bullock, en cuant oa Elysium, no creo que llegue a emular otras grandes películas de la ciencia ficción. Concuerdo contigo en que los guiones a nivel general son endebles porque todo el peso casi lo carga lo visual, la vida de Pi, es todo un lujo en ese campo, Ang Lee se merece mis respetos. Una de mis favoritas, el planeta de los simios, con un final asombroso, uno de los mejores. Tengo un cuento de ciencia ficción pero no le llega a los pies de las obras de Dick jeje, muy buen post, abrazos

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