dissabte, 13 d’octubre de 2012

ansiedad


 
 



“Retales de un sueño de luz, partidos en dos por culpa del ansia. Y qué triste es pensar,  que quizás todo esté en su sitio. Deseo y avaricia, obsesión y lujuria…”. Ya puedo estar pensando todo lo profundamente que quiera en dualidades y gradaciones, que nada de ello me va a sacar de esta apestosa cama. Los comienzos de los poemas no son más que eso, comienzos, sin un final no son nada, irritantes destellos de la mente ociosa. Quizás sea lo más difícil, rematar la faena, tanto en la literatura como en la vida. Mejor me vuelvo a sobar. Es más fácil componer poemas que afrontar la vida cuando viene atravesada, es curioso… ¿quién dijo que es más fácil hacer las cosas bien en el arte que en la vida? Ser perfecto, concretar el idealismo, ¿quién lo dijo…? Woody Allen, sí, fue él. Estoy convencido de que fue el primero al que se lo escuché decir. Qué curioso el amigo Allen, se pasa más de una década dando la vara con las relaciones de pareja, sus circunloquios, sus tejemanejes y sus subterfugios, para acabar confesando en “Desmontando a Harry” que le encantan las putas. ¿Sería una confesión suya o del personaje? ¿Se pueden separar ambos conceptos teniendo en cuenta su estilo? ¿Sería una simple broma? Suelo pensar en este sorprendente giro cuando me acuerdo de él; sinceramente opino que es de una sinceridad brutal, valga la redundancia, aparte de parecerme una de las evoluciones más peculiares que jamás haya hecho un artista de tal magnitud, capaz él solito de fundar, o al menos de dotar de su símbolo más visible, a todo un movimiento socio-cultural, los gafapastas, azotes del cine comercial y puntales de la industria óptica en los países donde conspiran…antes me divertía con razonamientos excéntricos como éste, ahora he perdido la capacidad de reír; ahora simplemente recuerdo que las cosas son graciosas y esbozo un rictus forzado, tenso y afilado como un estilete que pretende aparentar una sonrisa. ¿Me acuesto o no? Se está tan bien en la cama, noto su calor, su cobijo que me aísla y me defiende del maremagno que fluye, choca y se retuerce detrás de mi ventana. ¿Tendré una depresión? Esto me servirá para ser menos arrogante, toda la vida pensando que la depresión no es una enfermedad, que es un estado de ánimo, que con voluntad se puede salir de él…pues toma, aquí la tengo, se ha instalado en mi coco con la suficiente fuerza para impedir que abandone este lecho usado y sudado como un libro que hubiera manoseado más de la cuenta. Será una depresión, porque si fuera ansiedad debería estar comiéndome la calle; estando ansioso se supone que debería estar activo. No sé, no soy psiquiatra. ¿Queréis saber lo que me ha dicho la psiquiatra? Bueno, aunque no lo queráis saber os lo vais a tener que tragar, no haberos comprado el libro. Me ha dicho que lo que me ha pasado actúa como un tsunami, que barre y arrasa todo lo que habita en la mente y luego hay que conformarse con los restos, los restos del barco hundido o de la isla arrasada, y hacer lo que sea necesario para volver a construir lo demás. Pues me va a costar, porque todo lo que sé en esta vida lo he tenido que aprender. Me consuela constatar que mis dotes para escribir están intactas, no parezco haberme resentido en ese aspecto, pero estamos en lo de antes, quizás escribir sea lo más fácil de hacer en este momento. ¿Realmente le interesará a alguien lo que pueda escribir un tipo vago y adiposo que ha sufrido una o varias crisis de ansiedad? No sé si acostarme o no, a ver qué hora es…las doce, es temprano, si permanezco despierto no habré dormido más que once horas. Podrían recetar depresiones y ansiedades para los insomnes, porque se puede vivir desmotivado, pero sin dormir la cosa debe ser horrenda. En la cama se está bien, me protege, es mi madriguera. Parapetado en ella puedo dar todas las vueltas que quiera a mis problemas, lo que me recuerda que mi verdadero problema reside en que pienso demasiado; debería volver a hacer yoga, no en vano es el arte que trata sobre cómo detener el pensamiento. Pero no soy capaz de hacer nada, a duras penas si consigo ir a correr un rato al Parc Güell, cuando anochece y está más vacío, obviamente, no sea que vaya a estamparme contra un guiri y me acusen falsamente de querer atentar contra el turismo. Es lo que me gustaría ser en este momento, un turista, estar en algún sitio lejano y bonito que me ayudara a olvidar mi situación actual. Me duele hasta el alma, no hacer nada puede resultar el trabajo más farragoso que existe. Al menos estoy escribiendo, ¿por qué no…? Estos momentos de crisis suelen resultar de lo más fecundos. Dos veces resultar en tres líneas, no creo que esto sea adecuado. Me la suda. Podría escribir poemas, a ver si mi alma herida se redime gracias a los versos. Buf, esto ha quedado muy melodramático… ¿o será que he recuperado la ironía? Sin ironía y sarcasmo es tan difícil vivir a veces…voy a escribir poesía, eso. Voy p’allá…


“Retales de un sueño de luz.

Partidos en dos por culpa del ansia.

Y qué triste es pensar,

Que quizás todo esté en su sitio

Deseo y avaricia,

Obsesión y lujuria…”

Pero esto, esto…es una castaña… ¿y la métrica, y la rima? Soy un fraude, que me maten antes que llamarme poeta, soy un insulto para la poesía. Quiero rescatar del olvido unos versos que ni siquiera riman. Los escribí en un momento parecido a éste, atrapado por los angostos y opresivos muros de la depresión; lo que ocurre es que las depresiones a mí antes me duraban dos días a lo sumo, ahora llevo ya casi tres meses en este estado. No me extraña que mi novia me haya dejado, aunque no lo hizo exclusivamente por el bajón que he sufrido. Me mandó al cuerno porque soy una persona intransigente, ¿saben? Porque si las cosas no me salen como yo quiero me enfado y me cambia el carácter…me pregunto si estaré haciendo una buena promoción del producto… ¿quién va a comprarle libros a un fascista holgazán, ansioso y maníaco-depresivo? Lo de maníaco no lo tengo muy claro, pero en un momento dado viste la frase. Bueno, tampoco gano nada atormentándome de esta manera, es probable que una situación tan precaria como la que estoy viviendo haga ser intransigente y desagradable hasta al más pintado. Me iré a fumar un cigarrillo. Jamás había fumado en ayunas antes de esto, pero es que el estado en que me encuentro posee unas curiosas tendencias autodestructivas que deberían estudiarse más a fondo. Es como un pozo en el que el vicio te hace resistir cinco minutos más, un día más, y luego…nada. Más de lo mismo. Más que fumar quemo el cigarrillo, y me vuelvo a meter en la cama. La delgada sábana que me cubre como un prematuro sudario me protege, tengo la sensación de que me aísla de mis problemas, o que al menos los posterga hasta de aquí a unas horas. Debería ver una peli, ¿cuánto hace que no veo una película? Si realmente me gustase el cine me animaría ver películas, cuantas más mejor, antes veía cinco o seis a la semana, me ayudarían a sobrellevar este mal sueño, ¿por qué ahora no me gusta nada? Antes me gustaba todo, ahora no me gusta nada, todo tiene su reverso, ¿dónde escuché eso? Mi novia no debería haberme dejado, debería haberme dado otra oportunidad, ahora estoy solo para combatir mis problemas. La comprendo a pesar de todo, es muy fuerte darte cuenta cuando estás rozando la treintena de que estás con una persona intransigente con los demás. La comprendo, sí, no debe ser fácil convivir con alguien así; son cosas que puedes ir intuyendo por el camino pero que nunca acabas de admitir. Doy una vuelta, siento una presión en mi pecho, los pensamientos me maltratan, me envuelven como una pesada telaraña líquida y pegajosa, no me dejan vivir. Si pudiera concebir sentimientos verdaderos en estos momentos, estaría arrepentido. Doy otra vuelta, la situación mejora durante los primeros cinco segundos, luego vuelve a ser como antes, tenaz, implacable. Me diluyo en mi propio veneno, ese veneno que me empeño en alimentar con el tabaco, fumando y fumando, uno tras otro, los cigarros me ayudan a pasar cinco minutos más, luego todo sigue igual. Ahora comprendo a los fumadores compulsivos, comprendo cosas que maldito sea el momento en que las he comenzado a entender. “Retales de un sueño de luz…” ¿saben como acababa ese poema? “Porque soy un peleador…” no sé, me gustaba ese deje de boxeador mejicano que adoptó en sus últimos versos, “porque soy un peleador…y voy a pelear”. No me queda otra. Recuperar lo perdido, encarar y superar esta situación odiosa y punzante como los pelos de una rata. Así de simple. “Porque soy un peleador…y voy a PELEAR”. Y lo que pueda ser cambiado, cambiará. Me pregunto si alguien me publicará esto… ¿qué representa que es, un microcuento? ¿Publican microcuentos junto a otros más extensos? ¿Es un cuento o es un microensayo sobre la depresión/ansiedad? ¿Merece la pena leerlo? En mi estado actual, naturalmente opino que no…pero bueno, algo he conseguido, me he levantado de la cama; además, el final es moralizante…al carajo, saldré a la calle y me iré a algún sitio bonito, en esta ciudad no nos faltan; cualquier cosa menos volver a la lóbrega cárcel en la que se ha convertido mi lecho.





 
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1 comentari:

  1. La reflexión final en Desmontando a Harry, la idea de alguien que es disfuncional en la realidad, que solo funciona en la ficción. A veces, algunos necesitamos ir al exilio de la ficción, la escritura, el arte, la poesia o como prefieras llamarlo para vivir un poco más, para respirar más hondo en la realidad asfixiante. Fot-li canya a l'escriptura!
    M.

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